
Lo has perdido y recuperado
Varias veces, y cada vuelta cuesta un poco más. No hace falta más disciplina: hace falta que esta vez conserves lo que sostiene el resultado.
Málaga y Costa del Sol
Adelgazar es fácil. Lo difícil es no recuperarlo.
Voy a tu casa con todo el material y entrenamos fuerza, para que lo que pierdas sea grasa y no músculo — que es la razón por la que la última vez volvió. La primera sesión no se cobra.

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Marca las que te pasen
Si has perdido peso alguna vez, ya sabes que se puede. El problema nunca fue bajar: fue que volviera.
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Con tres ya no es casualidad, es un patrón. Y no es culpa tuya: nadie te enseñó qué hacer.

Por qué siempre vuelve
Cuando adelgazas sólo comiendo menos, no pierdes únicamente grasa: pierdes también músculo. Y el músculo es exactamente lo que sostiene el resultado cuando la dieta se acaba.
Así que terminas más ligero pero con menos cuerpo debajo. Vuelves a comer normal —que es lo que va a pasar, porque nadie vive a dieta— y el peso encuentra el camino de vuelta muy rápido.
Entrenar fuerza mientras adelgazas cambia qué pierdes, no sólo cuánto.
Por eso aquí el objetivo no es que la báscula baje rápido. Es que dentro de dos años siga abajo.
Con qué llega la gente
Cómo trabajo
Yo no pauto comidas: no soy dietista-nutricionista y no me voy a meter en su trabajo. Lo que controlo es todo lo demás, y es bastante.
Perímetros, fuerza en unos cuantos movimientos y qué haces un día normal. Sin punto de partida no hay forma de saber si esto funciona, y adivinar por la báscula engaña mucho.
No cardio a secas. Fuerza, con el peso que aguantes hoy, para que el músculo se quede donde está mientras la grasa se va.
Lo que más peso tiene no es la hora conmigo, son las otras veintitrés. Pasos, escaleras, moverte entre horas. Se pacta lo que de verdad vas a hacer, no lo que suena bien.
Volvemos a medir lo mismo. Si los perímetros bajan y la fuerza sube, vamos bien aunque la báscula se atasque. Si no se mueve nada, cambiamos el plan, no te echo la culpa.
El reconocimiento FIT 25
Es una placa de madera y me cuesta cuatro duros. Lo que marca sí vale: veinticinco sesiones es el punto en el que entrenar deja de ser un intento y pasa a ser algo que ya haces. Estos son algunos de los que han llegado.






¿Vas a por la tuya?
Veinticinco sesiones empiezan por una que no te cuesta nada.
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Antes de escribirme
No, y es importante que lo sepas antes de reservar. No soy dietista-nutricionista: en España pautar una dieta es su trabajo, no el mío, y meterme ahí sería intrusismo. Lo que sí hago es entrenarte, medir cómo avanzas y ayudarte con hábitos del día a día. Si tu caso necesita que alguien te ordene la comida, te derivo a nutricionistas de confianza con los que trabajo habitualmente: sus honorarios van aparte y son independientes de mí.
No te lo puedo decir, y desconfía del que te dé una cifra en la primera llamada. Depende de tu punto de partida, de cuántos días entrenemos y sobre todo de lo que pase con tu comida, que es la parte que yo no controlo. Lo que sí sabrás desde la primera semana es si vas en la dirección correcta, porque medimos perímetros y fuerza y los comparamos cada mes.
Porque cuando pierdes peso pierdes grasa y músculo a la vez, y el músculo es justo lo que no te interesa perder: es lo que sostiene el resultado cuando dejas el déficit. Entrenar fuerza mientras adelgazas ayuda a conservarlo. Por eso hay gente que baja de peso y se ve más flácida en vez de más fuerte.
Es exactamente el perfil con el que más trabajo. Empezamos por movimientos que puedes hacer hoy, con poco peso y muchas correcciones, en tu propio salón y sin nadie mirando. Nadie ha empezado conmigo sabiendo hacer una sentadilla.
Sí, y el plan cambia bastante: se elige lo que tus articulaciones toleran hoy y se sube desde ahí. Vengo de un máster en readaptación de lesiones, así que trabajar con dolor de por medio es la mitad de lo que hago. Si veo que tu caso necesita valoración médica antes, te lo digo en la primera sesión.
Con dos sesiones a la semana se avanza. Con una se mantiene y se aprende, pero va más lento. Lo que más pesa no es el número de días conmigo: es lo que haces los otros cinco, y eso lo montamos juntos en la primera sesión.
40 € la sesión individual, o 35 € cada una con el bono de diez, con material y desplazamiento incluidos. En pareja sale a 25 € por persona y en grupo de hasta cinco, a 20 €. No hay matrícula ni permanencia, y la primera sesión no se cobra.
Te escribo en menos de 24 horas para cuadrar la valoración. Miro cómo te mueves, te digo qué creo que está pasando y si puedo ayudarte.
40 € la sesión, 35 € con bono de diez · Material y desplazamiento incluidos · Sin matrícula ni permanencia
Primera sesión gratis