Lesiones
Tenía una hernia en L4-L5. El problema no era la hernia.
Este artículo tiene un final que no me conviene contar. Lo cuento igual, porque es la parte que de verdad te sirve.

Mira.
Un padre de cuarenta años aguanta casi cualquier cosa. Que le duela al atarse los cordones. Al hacer la cama. Al agacharse a recoger algo del suelo.
Lo que no aguanta es no poder coger a su hija en brazos.
Eso me lo dijo el último, por cierto. Primero me recitó la lista de siempre, en el orden de siempre, como quien enumera los desperfectos de un coche de segunda mano. Dos hijas, una mujer y una hernia en L4-L5. La típica, si es que hay alguna típica.
Lo de su hija tardó un rato más en salir.
Lo que no sale en una resonancia
No podía levantarla por encima del hombro. No podía ducharla.
Una hernia discal se mide en milímetros y se ve en una imagen.
Lo otro no se mide.
Un padre de cuarenta años que no puede coger a su hija en brazos no tiene un problema de espalda. Tiene la sensación de estar por debajo de lo que se supone que tiene que ser. Y no es verdad. Pero da igual que no sea verdad, porque se siente exactamente igual.
Casi nadie llega diciendo «me duele la espalda». Llegan diciendo lo que han dejado de hacer.
La hernia no era la causa. Era la consecuencia.
En la valoración del primer día hubo una cosa que se vio antes que ninguna otra: el cuerpo se le iba hacia delante. De pie, quieto, relajado, parecía que estaba a punto de caerse de boca.
Cuando el cuerpo cae hacia delante, algo tiene que tirar hacia atrás para que no te vayas al suelo.
Ese algo es la zona lumbar. Todo el día. De pie en la cocina, sentado en la oficina, andando por la calle.
Un músculo que tendría que trabajar a ratos, haciendo turnos de dieciséis horas. Durante años.
Eso desgasta. Y ese desgaste es lo que acaba produciendo una hernia. No al revés.
Su dolor no venía de la hernia. La hernia venía de su postura. Y cuando arreglas la causa, lo de arriba se arregla casi solo.
Digo su dolor, y lo digo a propósito. No todas las hernias funcionan así, cada caso es el suyo y yo no diagnostico a nadie: no soy médico. Pero este patrón concreto lo he visto muchas más veces de las que esperaba.
Lo que hicimos, que no era lo que él quería hacer
No le gustaba entrenar. Y le gustaba todavía menos entrenar pierna, que era exactamente lo que necesitaba.
Nos centramos en dos sitios: abdomen y glúteo. Si la parte de delante sostiene y el glúteo hace su trabajo, la lumbar deja de tener que tirar sola para mantenerte en pie. Ganas fuerza donde te falta, se te coloca la postura sin que tengas que acordarte de colocarte, y el dolor baja detrás.
Ese es el orden: fuerza, postura, dolor. Nunca al revés.
- Fuerza no quiere decir kilos. Buena parte de lo que hacíamos no llevaba peso ninguno.
- Y pierna, sí. Justo lo que no quería hacer.
Los ejercicios prohibidos con una hernia en L4-L5
Busca eso en Google y te van a salir listas. Ejercicios prohibidos, movimientos prohibidos, deportes prohibidos. Tablas en PDF.
Yo no tengo esa lista.
Tenía la suya, que no se parecía a la que tendrías tú: su hernia venía de una postura concreta, y la tuya vendrá de otra cosa. Y ni siquiera la suya duró todo el proceso. Lo que en marzo le hacía daño, en junio ya no.
No hay ejercicios para hernias. Hay ejercicios para personas que tienen una hernia. La diferencia parece una tontería y es todo.
Si llevas meses sin coger a tu hijo en brazos, cuéntame tu caso. No hace falta que decidas nada hoy: la primera sesión es gratis y empieza por una valoración como la suya.
El día del latigazo
Una tarde me llamó para cancelar. Le había dado uno de esos golpes fuertes —«un latigazo», lo llamaba él— y casi no se podía mover. «No vengas, Ale, que me duele muchísimo.»
Le dije que iba igual.
Aquella sesión no se pareció a una sesión normal: respiración, movilidad, estiramiento y fuerza sólo donde tocaba meterla. Nada de apretar los dientes ni de aguantar el tipo.
Al día siguiente le escribí para ver cómo estaba. Me contestó con un audio diciéndome que estaba genial, que no se lo esperaba, y que a partir de ese día no se le iba a ocurrir cancelarme una sesión por encontrarse mal.
Dos sesiones para bajar casi del todo un dolor agudo. El día que peor estás casi nunca es el día de quedarse quieto en el sofá.
Tiempo de recuperación: dos o tres meses
En dos o tres meses no le dolía nada. Ni los cordones, ni la cama, ni coger a su hija en brazos. Acabamos saliendo a correr, que no estaba ni en el plan.
Y aquí viene la parte que no me conviene contar
Cambié mis horarios. A él no le cuadraban los nuevos. Lo intentamos encajar, no salió, y lo dejamos.
Llevará seis o siete meses sin entrenar.
Le ha vuelto el dolor. Peor que antes.
Ha ido al médico y le han recomendado operarse: fijarle dos vértebras y quitarle la hernia. Está jodido, y esta vez más que el día que lo conocí.
Si un médico se lo ha propuesto, por algo será. Esa decisión no me toca a mí.
Nada de lo que hicimos se rompió. Simplemente dejó de hacerse. Volvió la causa y detrás volvió el dolor, que es exactamente lo que tenía que pasar.
Antes de entrenarte quiero ver tu informe
Con él no empecé el primer día. Empecé cuando supe qué tenía.
Si me llamas con mucho dolor y sin un informe médico, yo no sé qué estoy tratando. Y no se tratan igual dos lesiones que suenan parecido: una hernia no es una protrusión, y la hernia de alguien de cuarenta no se entrena como la de alguien de sesenta.
Hay mucha distancia entre «me molesta un poco aquí» o «tengo esto cargado» y «no puedo atarme los cordones». Lo primero lo valoro yo y nos ponemos. Lo segundo quiero verlo por escrito antes de mandarte hacer nada.
Estas son las cosas que, cuando me las cuentas por teléfono, hacen que te pida el informe antes de nada:
- Que el dolor sea constante. No que aparezca al hacer algo: que esté ahí siempre.
- Que te molesten ejercicios que no tendrían por qué molestarte.
- Que me lo cuentes como algo habitual, no como algo de esta semana.
- Que hayas ido dejando de hacer cosas. Cuando la lista de limitaciones se hace larga, esto ya no es una molestia.
- Que camines raro. Eso lo veo yo, y bastantes veces lo veo antes de que me lo digas.
Nada de eso quiere decir que estés grave. Quiere decir que yo no sé lo que tienes, y que hay gente cuyo trabajo es saberlo.
Casi siempre hay algo que se puede hacer. Lo que no pienso hacer es adivinar.
Y si al valorarte veo que estás en una fase demasiado avanzada, o que lo tuyo se sale de donde yo llego, te lo digo y te mando al traumatólogo. Prefiero perder un cliente que empeorarle la espalda a alguien.
¿Una hernia discal se cura?
Lo que yo saco de todo esto es que para salir de un dolor así hacen falta dos cosas a la vez: querer y poder. Él quería. Lo que no pudimos fue cuadrar dos agendas.
He visto morirse más procesos por un horario que por una lesión. Suena tonto y es así.
Y la otra, que es la importante: esto no se cura, se sostiene. Tres meses bien hechos te quitan el dolor. Lo que lo mantiene fuera es lo que haces el cuarto mes, y el décimo. Si vuelves a la vida que te lo produjo, vuelve él también.
Así que la pregunta no es si se puede entrenar con una hernia. Se puede.
La pregunta es qué estás dispuesto a mover de tu semana.
Él movió la espalda. Lo que no pudo mover fue la agenda.
Preguntas frecuentes
¿Se puede entrenar con una hernia discal?
En muchos casos sí, y en bastantes es justo lo que hace falta. Lo que no se puede es entrenar igual que antes, con los mismos ejercicios y la misma postura que la produjeron. Antes de nada hace falta una valoración, y si hay señales de alarma, un médico. Yo entreno a domicilio en Málaga y la Costa del Sol, y en lesiones trabajo siempre a partir del informe.
¿Qué ejercicios no se pueden hacer con una hernia discal?
No hay una lista universal, por mucho que Google esté lleno de ellas. Depende de dónde esté la hernia, de qué la ha producido y de cómo te mueves tú. Un movimiento que hoy te hace daño puede dejar de hacértelo en dos meses, cuando tengas fuerza donde ahora no la tienes. Por eso lo primero es la valoración y no la lista.
¿Se puede hacer pesas o ir al gimnasio con una hernia discal?
Fuerza no es sinónimo de kilos. Buena parte del trabajo que hicimos con este cliente no llevaba peso ninguno, y aun así era entrenamiento de fuerza. Lo que sí empeora una hernia es repetir veinte veces al día el gesto y la postura que la produjeron, dentro y fuera del gimnasio.
¿Una hernia discal se cura sola?
Hay hernias que se reabsorben con el tiempo y otras que no, y eso no lo decide un entrenador. Lo que yo veo es otra cosa: el dolor se va y vuelve según lo que hagas con la causa. A él se le fue en dos o tres meses y le volvió cuando dejó de entrenar.
¿Qué síntomas de una hernia discal son para ir al médico?
Yo no diagnostico, así que te digo lo que a mí me hace parar y mandarte a que te miren: que el dolor sea constante en vez de aparecer al moverte, que te molesten ejercicios que no tendrían por qué, que lleves tiempo dejando de hacer cosas, y que camines raro. Nada de eso significa que estés grave; significa que hace falta saber qué tienes antes de entrenar.
Tengo dolor pero no tengo informe médico. ¿Puedes entrenarme?
Prefiero que no hasta saber qué tienes. Si el dolor es de los que te impiden hacer cosas del día a día, quiero ver el informe antes de ponerte a entrenar: sin él estoy adivinando, y no se tratan igual dos lesiones que se llaman parecido. Una molestia o una carga sí las valoro yo directamente.
¿Cuánto es el tiempo de recuperación de una hernia en L4-L5?
En su caso, dos o tres meses hasta no notar nada. Un episodio agudo puntual puede bajar muchísimo en dos sesiones. No te puedo prometer ninguno de los dos números: dependen de cuál sea la causa y de cuántos años lleves arrastrándola.
Hoy me duele mucho. ¿Cancelo la sesión?
Llámame antes de cancelar. Una sesión de un día malo no se parece a una normal: respiración, movilidad, estiramiento y muy poca carga. Salvo que haya algo que pinte a urgencia médica, moverse con criterio suele dejarte mejor que quedarte quieto en el sofá.
Quién escribe esto
Alejandro Lozano
Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y máster en readaptación de lesiones. Entreno a domicilio en Málaga y Costa del Sol desde hace tres años, a más de cien personas. 5,0 en Google.